12.5.12

Iluminaciones # 4



Portada de Utolands


Y de nuevo
habían mundos
muchos más grandes;
y en ellos había
un pequeño lugar para mí.

Luis Alberto Bravo


Por Kamilo Muñoz

Las reseñas literarias siempre tiene el defecto de reducir el libro a su composición más simple, a su banalidad más interesante; lo que leemos en una reseña es una traición al contenido del libro, a su esencia próxima, como lo es la biografía del escritor al escritor o como lo es la página a lo que dice,  a su contenido. El reducto es un asentamiento retórico sin imagen. La poesía por el contrario es dimensión, silenciosa abertura de contenidos. Seguei es un personaje ficticio de la literatura japonesa nacido al sur de la rivera oriental del Volga, cerca de la región del Cáucaso, quien legó de su padre, y este a su vez de su padre, y este de su padre, el arte de la carpintería; cuenta este relato anónimo que caminando por el bosque nevado, encontró aquella vez el más hermoso de los troncos, una madera blanquecina que parecía brillar bajo los primeros rayos, y del grueso tronco surgía un halo de vida, casi tan intenso como el de los oseznos al nacer; cuenta que con dicha madera construyó una bella muñeca a la que llamó Matrioska, la cual una mañana saludó a Seguei deseándole Buenos Días; ésta le solicitó al ebanista que construyera para ella otra muñeca, para que la acompañara ya que se sentía muy sola, quien a la vez saludó a Seguei y quien además también pidió compañía (adjuntaré al final el cuento completo). Las Matrioskas son aquellas muñecas de madera que en su interior albergan otras muñecas de menos tamaño. He encontrado en el libro Utolands del escritor ecuatoriano Luis Alberto Bravo, un hermoso dialogo dimensional, inconsciente a lo mejor, que suscita el acontecimiento de albergar un contenido en otro, un cuerpo en otro cuerpo: poemas que albergan en su interior otros poemas y que permiten una lectura feliz e inteligente del deslizamiento de la realidad en el azar poético.  

Utolands resulta de la composición UTOPIAS + TIERRAS = UTOPIAS REALIZADAS: he ahí un infra-albergue de la estética de los poemas, que superan el mero azar para remitirse y permitirse la infancia de la que Luis Alberto nos permite disfrutar a lo largo de todo su libro, como una escritura provechosa, florecida en su aspecto inventivo, y por lo cual creo no hace caso solamente a la añoranza, sino a la otra realidad, a la otra mitad de toda realidad, a la otra ficción de toda ficción, la línea del Equador(1) donde se despliega la intertextualidad del presente imperfecto, y donde gracias a ello Utolands como Bonus Track(2) puede ser geográficamente ubicada en libros, sueños, letras de canciones, pinturas, revistas, blogs, fotos y películas: la antología de lo vivido en el pasado de la creación. Un recorrido afectivo  y sencillo donde el sueño es un ojo impreciso hacia otras realidades(3): la tierra del niño visceral más que el pequeño dios de Huidobro.

“…siempre le doy especial énfasis a una estructura, donde vaya a caber el contenido “; “estructura y ritmo han convenido para que el contenido sea natural”; “me gusta pensar que mis textos… puedan alcanzar otras formas de expresión”; “Para mí el mundo del arte, de la literatura es un mundo paralelo a la realidad objetiva, un mundo de belleza, de ilusión de admirar la perfección”(4),  eh ahí el trabajo del poeta que abre el misterio de la realidad primera para rebanarla a la mitad, donde nace otro misterio, el reto utópico de la literatura.

No deja de sorprenderme la cantidad de alegorías que encuentro con las muñecas. Bravo preparaba entre el 2001 y el 2002 una novela llamada Septiembre (ya terminada en la actualidad, ganadora de un premio, sin publicarse), que al parecer resulta de una fuerte búsqueda por el tono, el ritmo, la experimentación, y por la cual nacen dos de sus libros: Utolands (obra ganadora del Primer concurso de poesía organizado por la editorial mexicana Lenguaraz en el 2009) y Cuentos para hacer dormir a una niña punk (ediciones Arlequín. México, 2010); resultan de un salvoconducto ante la imposibilidad de escribir una novela, es decir, estas obras son contenidos de un cuerpo que alberga otro cuerpo novelado; Utolands está dividido en cuatro secciones: El nombre de un viaje; ¡Bienvenidos a este pueblo!; Perdí la aldea; Epílogo (Vuelva cuando quiera), mas todas las citas de libros, referencias de películas, fragmentos de poemas, cuadros, fotografías, etc.; hace parte además de la trilogía denominada Antropología Pop (para árboles epilépticos), cuya primera parte ya ha sido publicada; y la compone un canal en youtube con el mismo nombre, a cuya entrada se puede escuchar la composición entre Manu Chao y Portishead llamada King of Bongo, realizada por el mismo Luis.

Considero que cada una de sus obras, de sus poemas,  ha sido engendrada(o) gracias a lo que precede, a fragmentos que él utiliza para posteriores creaciones literarias, cinematográficas, ensayísticas, etc. La muñeca pre-morada que suscitara casa del presente, en tal caso, por ese movimiento que la literatura comparte como arte inacabado, en el inconsciente: el niño que nunca ha dejado de jugar. Estoy de acuerdo con el prologuista del éste libro en México al decir que “Utolands es un libro que nos obliga a buscar dentro de nosotros mismos los elementos necesarios para descifrar todos los símbolos que construyen el mensaje en los poemas”; agregaría a eso que en Latinoamérica las Matrioskas son la dimensión  que cobran los nombres, las cosas, las personas, el mismo lenguaje y la misma tradición andina que acoge innumerables significaciones, donde la relación significante-significado no constituyen la experiencia sensible del símbolo occidental sino precisamente su inversión o desbordamiento.

Una cosa antes de terminar; Seguei dibujó un bigote a la última Matrioska llamada Ka, la colocó frente al espejo y le dijo: eres un hombre… no puedes tener una hija o un hijo dentro de ti…, entre la primera muñeca y la última existe una relación de línea punteada que es el abrir, el abrir, el abrir y cerrar los círculos de la obra, pero los círculos que se cierran, se abren a otra dimensión que es el libro: la literatura rebana a la mitad toda realidad, la poesía es ese intervalo de muñeca a muñeca sin respuestas. Espejo contra espejo, rostro al libro, la muñeca es otra y otra y otra (haced el ejercicio). Luis: viejo carpintero.

Aquí una selección de algunos poemas:




El tesoro de los pájaros

Hubo una señora que nos alquilaba la casa
y que se casó con su padre adoptivo para adquirir los bienes;
Ella solía llamar a los pájaros
como si hiciera una llamada telefónica:
“¿Aló Pepe?, ¿aló Copenhague?”.
Ahora la entiendo, cuando tras la puerta
se jalaba los cabellos…


¡Bautizaré a los pájaros!
Les pondré nombres de ciudades escandinavas.
Así un pájaro se llamará Copenhague;
Otro será Suomussalmi, y otro Espoo.
Los árboles se llamarán como los niños antiguos:
Cipriano, Tomás, Farfounet o Nils.
Y los colores como las estaciones en… ¡Neverland!:
La Luz de las Bicicletas, La Niebla en los Patios, Los Tréboles en una Taza.
Los caminos se llamarán como las películas antiguas:
Anónimo veneciano, Le petit soldat, o El desencanto.
El sexo de las mujeres se llamará Suiza o Luxemburgo;
y el de los hombres Bulgaria o Brasil.
A las hormigas habrá que llamarlas como los paraguas
(fuera de la casa cuando la lluvia);
porque los paraguas recordarán las marcas que hacían los zapatos
en los caminos antiguos: donde se acostumbraba a
llamar por su nombre a los niños,
que solían recordar la fecha de la vid;
Por eso nuestros pasos se llamarán como las clases del vino
y los patos por cada hoja que picoteaban antes de tiempo,
y por cada pistilo que arrancaban
(y que sangraban como una niña en su primera
menstruación);
¡Porque ha vuelto Nils de Bulgaria!
Y aunque agarró una enfermedad mortal en Suiza,
fumará las hojas que no alcanzaron los patos…

¡Sí!
¡¡Ha vuelto Nils de Bulgaria!!
Y le miran las niñas desde el zaguán
(mientras las madres les espían sus diarios)
(y mientras sus padres cruzan la cerca y visitan a las otras mujeres que les parieron otros hijos).
Porque ha vuelto Nils de Bulgaria…
Mírenlo como camina por El desencanto;
Lleva en el walkman (que le regaló su primera amante)
esa canción de aquel cantante del Brasil…
“¡Oh que guapo es Nils!” dicen las ardillas;
Mientras los pintores sin historia
descubren en aquella nariz descontinuada,
todas las imprecisiones de las barcas,
de los cuadros de Whistler (James Abbott McNeill).
“Bienvenido Nils…”
“¡Oh Nils!”
—“El que defeca debajo de las ramas”
Y luego se ríen…—



[Y Copenhague defecará lluvia blanca
y dormirá sobre Nils…
Dormirá
en honor a los cabellos
que se jalaba la vieja
y que a su vez soñaba con un niño que le pudiera acariciar;
tal vez
el mismo niño que ya no lo recuerdan en los caminos antiguos,
y que solía aplastar fielmente la vid].



Del poema “Pequeños Trenes”:

§

(Aquí va la obra pictórica La isla de los muertos)
Un día frío una condesa viajó en tren y le encargó a Arnold Böcklin “un cuadro para soñar”; y la pincelada del gran artista suizo creó este lugar de ensueño, ésta utopía del inconsciente, un lugar tranquilo bajo un día frío.
Un día frío, Adolf Hitler adquirió una copia de este enigmático cuadro.
Un día frío de 1945 desapareció.
Un día frío de 1979 apareció en el sótano de la casa de un hombre que murió en un día frío.



§

La gente triste tiene el espíritu semejante a un paraguas.
La gente triste indudablemente nunca en su vida ha comprado un paraguas.
La gente triste hereda instrumentos musicales (por lo general suelen ser muy grandes).
Los niños tristes asisten a andenes tristes (en tristes estaciones) a robarles el dinero a pasajeros tristes.
Los escritores tristes (que escriben sobre trenes en los Andes) olvidan a propósito sus libros de ediciones limitadas en las estaciones sureñas.
Aquellos escritores tristes (y que abandonaron sus libros y fueron asaltados por niños tristes) tienen apellidos de campesinos franceses (como Teillier, Gracq o Cadou).
Los niños tristes se enamoraron de Yukino Yayoi.
Las jóvenes tristes perdieron su virginidad con tipos tristes que murieron en accidentes a la hora en que entregaban pizzas.
Las madres tristes adquieren del vagón abierto, el pan de la Sierra y la leche golpeada en el fiel traqueteo en La nariz del Diablo; ese pan aplastado por las canastas de mimbre y los sacos de lechugas embarcados en Huigra, y que tienen aún la experiencia de una oscuridad; ese vagón triste que atravesó los 3 túneles de Chanchán y saludó a los ríos y a ese puente en el kilómetro 105: donde se está en una provincia y luego en otra; y luego alcanzó las otras estaciones de donde viene mi rostro y de donde una anciana siempre me mira (y me señala con un palo) como si viera en mi, a aquel hijo triste que dejó de llegar con el tren.
La gente triste hereda los nombres de aquellos invitados que se fueron a vivir lejos.
Aquellos tristes invitados se volvieron insomnes fotógrafos & asiduos transeúntes, cuyo pelo cano es el punto de fuga que se gesta al final de los rieles.
Las viejas y viejos tristes tienen mascotas felices. Si es un perro, éstos suelen llevar nombres toscos de dos sílabas y resultan muy agresivos; un día cualquiera tienden a desaparecer.
Los hijos tristes alguna vez limpiaron la ropa de sus padres tristes.
Las personas tristes tienen hijos tristes que no quieren pensar en sus padres tristes.

§

“Hay un pequeño tren que lleva mi corazón al patíbulo y que se aleja de mí por vivir lo prohibido” Así empieza la novela de Octavio Lago, el carrilano aspirante a escritor, “Chatanuga, el tren ladrón”.
“Tú, la noche. Estación de un cariño oculto… susurros de un agitado tren”. Se deja leer en el capítulo IV de la novela Chatanuga, el tren ladrón de Octavio Lago, el carrilano aspirante a escritor.
“Una línea de invierno en los vagones y otra gallina desaparece”; así termina la novela de Octavio Lago, el carrilano aspirante a escritor, “Chatanuga, el tren ladrón”.

(en: El nombre de un viaje)



Neverland

La infancia es una utopía para niños afortunados

Kazuo Ishiguro
Si sabes quién soy,
entonces no hay niños aquí.



Utolands!

Tener talento no basta: también hay que ser húngaro
Robert Capa

1

El patio de mi casa
es un país
que fundé en la infancia.

2

Equador es un pueblo
que nieva al sur de Chile.

3

Luxemburgo es el dibujo
de un alemán
que volvió de… ¡Neverland!




Lautaro

Y llamaron Juan Rubio a aquel barco de papel…
y apenas aflojaron en el agua, lo volvieron a sacar;
Tomándolo de sus alas de barco de papel
—Cuando su barriguita yacía manchada de lodo y humedad de todas las aguas—.

Lo llamaron como un pueblo que nieva en el sur.
Y esta vez lo aflojaron…

Allá lo vieron alejarse,
hay quien rió y dijo era mejor el primer nombre;
mientras los otros haciéndoles chao con la mano
no entendían el por qué el barquito se detenía y no avanzaba más.

La verdad no entendieron nunca el por qué bautizaron a aquel barquito
con el nombre de un pueblo que no conocían,
ni por qué en un principio, lo bautizaron con el nombre
de un borracho a quién no se lo volvió a ver.
Tal vez por ese hecho se despidieron ellos mismos
y se olvidaron del barquito de papel
—Que no avanzaba más,
y no avanzó.
Y que se enredaba y hacía bucles
en el cuerpo flotante y putrefacto de Juan Rubio,
aquel borracho, a quién nadie nunca más
lo volvió a ver.




País Bajo del Ananás

 “Bienvenidos al País Bajo del Ananás”,
se lee en un letrero a la entrada del pueblo.

Porque el País Bajo del Ananás es un pueblo;
y cuyos habitantes se enorgullecen de sus ananás,
pero no los llaman así,
ni siquiera los producen,
simplemente es el País Bajo del Ananás.
Hay una línea férrea desfigurada,
que quiere decir: «¡Ya no hay línea férrea aquí!».
Un ingenio que apesta en el saludo,
y el excremento de los cerdos que nos despiden.        y viceversa

Hay un río subterráneo —casi mitológico—
y que suele hacer alianzas
con las grandes lluvias.

¡Éste es el País Bajo del Ananás!
Cuyos habitantes
—ignorando aquella voz guaraní—
crearon un parque y un puente para hacer referencia a los ananás,
pero en cambio indicaron el fruto malo del pino.
¡Y aquí… no hay pinos!

Un día, un hombre llegó y colgó un nuevo letrero:
«Bienvenidos al País Bajo del Ananás.
No hay pinos aquí».
Y les hizo saber:
“Este pueblo está orgulloso de la fruta que tragan a diario,
pero piensan un ananás con el nombre del fruto malo del pino,
y aquí, señoras y señores no hay pinos.”

Mataron a aquel hombre,
lo empalaron,
y lo colocaron a la entrada del pueblo.

«Bienvenidos al País Bajo del Ananás.
No hay pinos aquí».
Se lee en un letrero caído.


Equador

Mi cumpleaños es más importante que el 10 de agosto
Efrén Avilés Pino


Tuvimos un presidente hijo de puta.
Tuvimos un presidente borracho.
Tuvimos un presidente cabrón.
Tuvimos un presidente payaso.
Quedamos segundo lugar por nuestro Himno Nacional
(sabemos quién nos ganó,
pero no sabemos a quién le ganamos).
Tuvimos un presidente gritón.
Tuvimos un presidente palacio.
Tuvimos un presidente orejón.
Tuvimos un presidente batracio.

Matamos a un presidente (que no lo merecía).
Desaparecimos a dos hermanos (que no lo merecían).
Matamos a un banquero (que no lo merecía).
Ganamos la guerra y perdimos el territorio.
No matamos a un presidente (que se lo merecía).
Estábamos al norte del Perú,
ahora el Perú está al norte de nosotros.
Tuvimos un héroe niño:
le dispararon una bala y no murió,
le dispararon otra bala y tampoco murió,
le dispararon en una pierna y siguió caminando,
le dispararon en la otra pierna y se arrastró,
se arrastró y se arrastró,
y murió de una enfermedad cacal en el hospital.

Acá a los patriotas los llamamos «Cojudos»,
pero si pierden una de sus piernas
los llamamos «Héroes».
¡Acá no hay racismo, negro hijo de puta!
Vota 10, la de los pobres.

Hicimos la Copa América
y casi nos la quedamos.

Hicimos el Miss Universo
y casi nos la quedamos.

Tuvimos tres presidentes en un mismo día
y nadie nos dio un premio.
Tuvimos un candidato al Nobel de Literatura
y nos hicimos los locos.
Le ganamos a Brasil 1 a 0
(pero luego Brasil nos volvió a ganar y nos hicimos los locos).

Ganamos la Libertadores
y no la volvimos a ganar.
Ganamos la medalla olímpica
y no la volvimos a ganar.
Ganamos el Roland Garros
y nunca más la ganaremos.

Elegimos un presidente
y lo derrocamos.
Elegimos a otro presidente
y también lo derrocamos.
¡Acá no hay racismo, indio hijo de puta!
¡Acá no hay racismo, cholo hijo de puta!
¡Ven para mearte hijueputa maricón!

Yo no fuiií.
Mira Totti, mira Suso, mira Ñoco:
Necesitamos un presidente
que no cante feo;
Necesitamos un presidente
que le regrese las piernas a nuestros héroes.
Que le declare la guerra al gran país del Norte
y luego se haga el loco.
Que le diga a las FARC que se vayan para allá.
Que se traiga las Galápagos un poco más para acá.
Que Chile linde al norte por el Equador.
Mientras nadie prometa esto,
mientras nadie cumpla todo esto,
acá seguiremos votando NULO.


(en: ¡Bienvenidos a este pueblo!)



Nueva Ley de Murphy (para aplicarla en la ruta a Neverland)

Si dos niños se despiden,
—mínimo—
uno de los dos es huérfano.




Cuando separes

A un niño llamado Christopher Santino

Cambia la estación. Un viento frío congela la playa.

Wallace Stevens


Cuando separes…
La estación que más suele caer sobre mi patio;
Y en el Equador donde se juntan los hemisferios en el aire
(y sus fríos opacos
nos vuelvan el viento sobre las ramas).

Para cuando estés sensible;
Cuando separes…
Y la sequía de los periódicos en el sótano,
te dure lo que aproximadamente
duraba yo caminando a la escuela (seis meses).

Y cuando comprendas los días,
y sepas como nos corresponde
la noción de un tren y el mejor lugar en la mesa,…
y te vuelvas mecenas de quienes volvieron de la recolección/
del bosque,
de la quema de revistas que se leían tras los frutos,
del pasquín que colgaron tras la caza.

Cuando separes
el pétalo del pelo de la flor,
(que crecía bajo la caravana
— ¡crece aún! —)

donde alaba el campo un músico del Brasil;
porque solías mantenerme lejos
como un vehículo que oía cantar en el aire:
Tú dormido y yo sentado en la carretera
(soñando el hotel de un campesino y que él a su vez soñaba algo).

Cuando separes…
Cuando separes a los peregrinos infieles
que ponían trampas a los pájaros
(de los que abandonaron la Orden de los Caballeros de Malta),
como cuando yo miraba una casa deshabitada
y descubría a un hombre intentando comer
—mientras me crecía una mujer en la espalda.
Hoteles cansinos y árboles gordos,
que te llevaran al País del Niño en el Árbol
— donde mueren tipos como Teillier o Cadou—,
donde puedes observar
la habitación de la niña que encerrabas.
Hoy…
Los Jack Kerouacs te llevan en esa caravana.
— ¡Y así van! —

La caravana que emprendió aquel destino:
Un tren helado y muerto en la playa.



Del poema: Apuntes en los cuadernos de Los Antiguos Estudiantes de «La Escuela de La Cimarra»

Hoy, los Antiguos Miembros de La Cofradía de la República de Lautaro y Guacolda, nos han traído muchos libros: hay ediciones viejas y muy bonitas de libros de autores rusos y franceses.



Del poema: Pasajes copiados de la película Flirting; donde Danny Embling (el personaje de Noah Taylor) es un poco Holden Caulfield y un poco Antoine Doinel


2

— Mantén en marcha esta mitad del mundo
— Tu cuida la otra mitad


7

Y de nuevo
habían mundos
muchos más grandes;
y en ellos había
un pequeño lugar para mi.



Charlie Kaufman a una chica (que no sabe, que él es Charlie Kaufman)

— ¿Has visto Eternal Sunshine…?
— No
— ¡Te espero en Montauk!


(en: Perdí la aldea)



Un adiós pequeñito
(ó Manifiesto para la creación de Utolands!)

Adiós:
Cómprate una bicicleta,
quíñale el ojo a un gato,
súbete a un árbol,
salta en una pierna,
y en el patio de tu casa
funda un pequeño país.

Bonus
Track:
Antología
de
Utolands!
Geográficamente ubicados en libros, sueños, letras de
canciones, pinturas, revistas, blogs, fotos y películas.


(en: Epílogo(Vuelva Pronto))



 NOTAS

1.    Equador es un poema que hace parte de: ¡Bienvenidos a este Pueblo! en Utolands.
2.    Bonus Track: hacer parte de: Epílogo (Vuelva cuando quiera).
3.     “El sueño es un ojo impreciso hacia otras realidades” es el nombre completo del libro Utolands.  
4.    Serie de comentarios en entrevistas al Luis Alberto Bravo por Buseta de Papel, disponible en: http://grupobusetadepapel.blogspot.com/  
5.    Agradezco a Luis Alberto Bravo el haberme hecho llegar sus libros por mail en formato pdf. ¿No habrá aquí un problema de distribución editorial?

Trilce de Poesía # 5


 Eugenio Montejo (Caracas, 1938 - Valencia, 2008)


Selección de Jenny Bernal

Venezuela-Caracas 1938, dará la bienvenida a Eugenio Montejo, poeta de aguda y sensible mirada sobre muchos aspectos de esta “terredad”: el amor, la poesía, la humanidad, la naturaleza, etc. Su poesía, al igual que su poema sobre ésta “cruza la tierra sola, apoya su voz en el dolor del mundo”. Bien sea como le conocemos o como alguno de sus juegos heterónimos: Blas Coll, Sergio Sandoval, Tomás Linden, Eduardo Polo o Lino Cervantes. Al partir en el 2008, pese a que su andar se detuvo, por fortuna nos dejó un camino fecundo en donde cada poema es un hallazgo. Aquí, algunas de sus preciadas huellas.



Dura menos un hombre que una vela...*

Dura menos un hombre que una vela 
pero la tierra prefiere su lumbre 
para seguir el paso de los astros. 
Dura menos que un árbol, 
que una piedra, 
se anochece ante el viento más leve, 
con un soplo se apaga. 
Dura menos un pájaro, 
que un pez fuera del agua, 
casi no tiene tiempo de nacer, 
da unas vueltas al sol y se borra 
entre las sombras de las horas 
hasta que sus huesos en el polvo 
se mezclan con el viento, 
y sin embargo, cuando parte 
siempre deja la tierra más clara.
  
Ningún amor cabe en un cuerpo solamente…*

Ningún amor cabe en un cuerpo solamente,
aunque abarquen sus venas el tamaño del mundo,
siempre un deseo se queda fuera,
otro solloza pero falta.

Lo sabe el mar en su lamento solitario
y la tierra que busca los restos de su estatua;
no basta un solo cuerpo para albergar dos noches,
quedan estrellas fuera de la sangre.

Ningún amor cabe en un cuerpo solamente,
aunque el alma se aparte y ceda espacio
y el tiempo nos entregue las horas que retiene.
Dos manos no nos bastan para alcanzar la sombra;
dos ojos ven apenas pocas nubes
pero no saben dónde van, de dónde vienen,
qué país musical las une y las dispersa.
Ningún amor, ni el más huidizo, el más fugaz,
nace en un cuerpo que está solo,
ninguno cabe en el tamaño de su muerte.


La poesía*

La poesía cruza la tierra sola, 
apoya su voz en el dolor del mundo
y nada pide
ni siquiera palabras.

Llega de lejos y sin hora, nunca avisa;
tiene la llave de la puerta.
Al entrar siempre se detiene a mirarnos.
Después abre su mano y nos entrega
una flor o un guijarro, algo secreto, 
pero tan intenso que el corazón palpita
demasiado veloz. Y despertamos.


Terredad*
.
Estar aquí por años en la tierra,
con las nubes que lleguen, con los pájaros,
suspensos de horas frágiles.
Abordo, casi a la deriva,
más cerca de Saturno, más lejanos,
mientras el sol da vuelta y nos arrastra 
y la sangre recorre su profundo universo
más sagrado que todos los astros.
.
Estar aquí en la tierra: no más lejos
que un árbol, no más inexplicables;
livianos en otoño, henchidos en verano,
con lo que somos o no somos, con la sombra,
la memoria, el deseo hasta el fin
(si hay un fin) voz a voz,
casa por casa,
sea quien lleve la tierra, si la llevan,
o quien la espere, si la aguardan,
partiendo juntos cada vez el pan
en dos, en tres, en cuatro,
sin olvidar las sobras de la hormiga
que siempre viaja de remotas estrellas
para estar a la hora en nuestra cena
aunque las migas sean amargas.

*De la antología poética: El azul de la tierra, Norma, 1997.